domingo, 18 de octubre de 2009

Mi lado derecho


Cuando desperté ésta mañana me cercioré por completo después de observar la bifurcación de mi habitación, que el lado derecho de mi cuerpo se había separado completamente de su lado izquierdo, se había marchado mientras dormía, quizá salió a transitar por la noche y se extravió camino de regreso, o tal vez alguien más irrumpió en la alcoba y lo secuestró a lo siniestra, o simplemente se fastidió de mi y decidió fugarse. No me siento consternado por verme izquierdo de por vida, ya que el izquierdo es un lado demasiado modesto conmigo, sino por la incógnita fatal de saber en donde se encuentra mi lado diestro, el misterio de no saber porque parajes, avenidas o callejones se encuentre el desdichado. Este fragmento derecho es demasiado moralista y reformista hasta el cansancio que corre el riesgo de ser embestido por rapaces lados izquierdos al igual perdidos. Todas las noches se pierden lados derechos o izquierdos injustamente, y quedan tendidos sobre los camastros mitades de hombres seccionados, llegará el momento en que se unan aquellas fracciones de hombres con otras fracciones, según la atracción de sus lados sin completo raciocinio, sólo por la necesidad de verse completos, lados izquierdos unidos con iguales lados izquierdos que lidian al caminar con las extremidades hacía una misma dirección, o lados derechos pares que darían clases de ética en una escuela normalista, se especializarían las tiendas en zapatos izquierdos o derechos exclusivamente y habría que fundar una aldea de lados derechos que se fronterize con la de lados izquierdos para hacer limitaciones y discrepancias políticas, los fragmentos izquierdos serán buenos portadores de bienestar y prosperidad, mientras que los derechos serán protervos y sólo querrán traer peste y hambruna. Llegará entonces el día en que los pares derechos nos gobiernen arbitrariamente, entonces los zurdos comenzarán una rebelión hacía una revolución de izquierda y acaecerá la guerra de partidos derechos contra los partidos izquierdos.



Yo no quiero, me niego a ser dominado por lados derechos totalitarios o ser representante de un lado izquierdo idealista. Tengo miedo de salir a la calle y que mi lado izquierdo se enamore de su homónimo y empiece así la hecatombe. Es mejor esperar tumbado a que vuelva y rectifique, que un lado derecho no es nada sin su lado izquierdo; por lo pronto permanezco bajo el efecto de mi lado siniestro. Todo pasará me dice mi mano zurda acariciando mi desolación.

1 comentario:

  1. Chido.
    Hubo personajes redondos, sin lados, tiempo ha. Cuando nace uno de ellos en estos tiempos, se lo cargan los márgenes.
    Saludos, primo de Ritchie.

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